Morir y resucitar no es una afirmación literal, sino un tránsito. Una serie que explora los momentos en los que algo dentro de nosotros se rompe, se apaga o se transforma sin retorno.
Las imágenes que componen esta exposición habitan un territorio intermedio: entre la desaparición y la permanencia, entre la pérdida y la reconstrucción. No hablan de finales, sino de procesos invisibles, de silencios que pesan y de cambios que no siempre se eligen.
Cada pieza propone una pausa. Un espacio donde el espectador puede enfrentarse a sus propias fracturas, a sus ciclos, a aquello que ha dejado atrás —o que aún no ha terminado de soltar.
Porque morir, en este contexto, es también una forma de desplazarse.
Y resucitar, una manera de volver distinto.
Morir y Resucitar
Morir y Resucitar